martes, 13 de septiembre de 2016

     A MIS 33
Por: Shirley Silva.
A mis 33 me di cuenta que no sabía tanto de la vida como yo pensaba, descubrí que a veces las cosas más insignificantes o los momentos que no crees tan importantes son los más valiosos y por eso debemos disfrutar cada experiencia al máximo.

A mis 33 descubrí que el colegio no era tan malo como yo creía, luego de muchos años querrás volver a reencontrarte con esos amigos que dejaste atrás.

A mis 33 descubrí que la familia es lo más valioso que existe en el mundo, que nada se compara con esos momentos en los que pueden disfrutar todos juntos en el calor de hogar. Luego cada uno de tus hermanos hará su vida y escasamente los veras en fechas especiales o lamentables como la muerte de un ser querido y que decir de tus padres y mucho más si están separados, será una fortuna y una gran hazaña volver a tenerlos juntos en la misma habitación. Para mi atrás quedaron esos diciembres en los que recibíamos juntos agarrados de manos mis padres, hermanos y yo el año nuevo, esa es una de las imágenes más bellas de mi vida. Creo que será una de aquellas que pasan por tu cabeza el día que Dios tenga destinado separarme de este mundo.

A mis 33 aprendí que la vida pasa sobre nuestros ojos y no nos damos cuenta. Me parece que fue ayer que cumplí 14 años, en aquella sencilla reunión que mis padres organizaron para mí, con los pocos amigos con los que contaba para aquella época, feliz y dichosa de estrenar aquella braga y blusita de rayas azules y blancas, que había guardado en el armario con ansias. Hoy solo tengo imágenes de aquel bello 27 de septiembre y es que la vida se va reduciendo a imágenes, imágenes de momentos que nos marcan, como un juego con papa, el sonido de una banda de guerra, la sonrisa de mamá, la travesura con tu hermano en la que sufres un esguince por bajar mangos a media noche, las escapadas de rumba con tu hermana, tu primer beso, el día que te admitieron en la universidad, el día que entras al altar y ves la mirada de tu futuro esposo, el día que ves a tu bebe por primera vez, el día que te mudas a tu casa propia, imágenes. Imágenes.

A mis 33, tengo un encuentro con mi interior, es como si me hablara a mí misma, como si viajara por un instante en el tiempo y de repente una nostalgia invade mi cuerpo, es una extraña sensación donde siento que una brisa del pasado me envuelve, reclamando que siga adelante, pero sin olvidar mi esencia misma, sin dejar atrás todo lo que me permitió llegar hasta aquí, es como si la vida por un instante me permitiera mirar hacia atrás y ver las huellas de mi recorrido, pero a la vez puedo ver las huellas de los que caminaron conmigo, algunas siguen aquí a mi lado, otras se desviaron, otras simplemente desaparecieron, otras a mitad del camino se fueron añadiendo. Hoy extraño los que no están, los que estuvieron, los que se fueron, aquellas personas de las que aprendí a vivir cada día, que me proporcionaron un momento de felicidad, con las que reí y llore también, los amigos, los compañeros de este viaje de la vida., extraño a aquellos cuyos ojos se cerraron, pero no dejaron de brillar, pues se convirtieron en estrellas que me muestran el camino, los que aún me acompañan, los que se embarcaron en la última parada y llegaron a revolucionar todo, entre ellos mi esposo y mi hija, con los cuales quiero llegar al final de mi camino. Creo firmemente que existe un misterio en esta edad, a esta edad murió cristo, alguna importancia debe tener o por lo menos quiero creer en la magia, pues siempre me han gustado los misterios.

A mis 33 me miro en el espejo y logro ver a esa niña que soñaba con tantas cosas, que se reía de ella misma, de pocos, casi nulos amigos, que admiraba a su padre y no  podía vivir sin un gato, veo también a aquella joven tímida, con ganas de comerse el mundo entero, que quería disfrutar de la vida, viajar, estudiar, casarse y tener muchos hijos, enamorada, súper enamorada del romanticismo, de los detalles, de un lugar apropiado para respirar aire puro, del silencio, veo a esa mujer, mujer vigorosa y pasional, que aprendió de errores propios y ajenos, defensora de la dignidad, de los derechos, del respeto mutuo y defensora incansable del matrimonio, esa que siempre está del lado de los vulnerados y pisoteados, aunque no sea su problema, la que se ha ganado más de una enemistad por defender los justo. Puedo verme a mí en cada etapa de mi vida.

A mis 33 he aprendido muchas cosas, pero también he olvidado algunas.  Aprendí que la felicidad hay que construirla y que solo se vive por momentos, que lo importante es tener lo que necesitas a tu lado, aunque la mayoría de las veces no tenemos ni idea de que es lo que realmente necesitamos, aprendí que los momentos más divertidos los vives cuando no tienes ni un peso en el bolsillo, que los verdaderos amigos no te juzgan, no te envidian, y no son para toda la vida, a veces se van a mitad de tu camino, por eso hay que valorarlos y mucho, valora si te preparan un arroz con lo que tienes en la nevera, valora si algún día puedes ver el atardecer con ellos, nunca sabemos cuándo será la última vez.  Aprendí que tu concepto del amor va actualizándose con la edad, va madurando, alguna vez dejas de creer en cuentos de hadas, el verdadero amor es realista, se enfrenta a un mundo cruel pero vence, bueno algunas veces, otras no. Aprendí que debes luchar por los que quieres y dejar el temor a un lado, la mayoría de veces vemos como gigantes, problemas que podemos pisar como cucarachas, así le temas a las cucarachas son insignificantes y tú eres más grande que ellas, aprendí que la gente no lee tus pensamientos por eso debes expresarlos, decir que es lo que quieres sin temor o si no jamás lograras tu objetivo, aprendí que lo que hoy ves imposible, mañana lo veras tan fácil pero ya no podrás volver atrás, así que si no quieres lamentarte por lo que no hiciste, hazlo hoy.  

A mis 33 aprendí que puedes conocer el amor de tu vida el día que menos lo esperas, como aquel que barres la puerta de tu casa y estas lo más horrible posible, pero él se enamorara de tu esencia y de tu brillo, pues en el destino estaba que ustedes se cruzaran, aprendí que por orgullo puedes perder grandes relaciones, grandes amistades o amores que lamentablemente no vuelven, aprendí a no gastar mi vida en política o religiones, pues eso es trabajar para otros que solo se aprovechan de los inocentes,  la justicia es relativa y Dios, que puedo decir de Dios, aprendí que DIOS es el principio y el fin, no hay mejor descripción, él es todo,  él nos rodea, nos traspasa, somos simples obras de sus manos, para mí no hay religiones, pues la verdad es una y es el.

A mis 33 olvide, olvide lo que me daño, olvide lo que alguna vez hice, pero no debía, a veces no se ni porque lo hice, quizás debía hacerlo para olvidarlo, olvide los errores de los seres que amo para no juzgarlos porque no soy quien para señalar, algunas veces olvide ser yo, algunas veces olvide ser hija, amiga, esposa, hermana, madre, cuñada, algunas veces olvide ser justa, honesta. Pero aprendí, aprendí al olvidar, aprendí que hay que vivir en la condición del otro para emitir conceptos, que a veces es fácil opinar y juzgar cuando no se está viviendo la realidad de otro.


A mis 33 aprendí que cada día me espera una lección, aprendí a llevar un lápiz y un papel por si tengo evaluación, por si soy puesta a prueba nuevamente, pero sobre todo aprendí que en la vida hay que llevar un borrador, porque nunca habremos aprendido todo y puede que un día tengamos que borrar alguno que otro error en nuestra vida. 

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